Sres. Regidores de la Municipalidad Provincial de Arequipa

Pese a las múltiples declaraciones del Sr. Alfredo Zegarra sobre la “intangibilidad de la campiña” y que no “permitirá que se deprede ni un centímetro cuadrado”; en estos últimos días ha manifestado que los planes de Desarrollo Metropolitano (PDM) y de Acondicionamiento Territorial (PAT) elaborados por los españoles GR Arquitectos serán “aprobados si o si”. Con la misma argucia indicó en su momento que “respetaría la decisión del Colegio Profesional de Arquitectos”, y ratificando su soberbia, “minimizó las observaciones” del colegio profesional.

Pero bueno, la ciudadanía ya conoce al Sr. Zegarra y el mismo se ha empeñado en ahondar su muerte política. La indecisión demostrada por no definir su candidatura a la región o a la provincia evidencia únicamente el cálculo y a la vez el hedor a derrota.  Sin embargo, ustedes tienen la oportunidad se imponerse frente a la soberbia y la mentira, frente a la argucia legal y tinterillada, frente a la hipocresía e infamia.

No solo el Colegio Profesional de Arquitectos ha realizado observaciones técnicas y metodológicas, además la misma Contraloría de la República ha advertido irregularidades que seguramente traerán  responsabilidades administrativas y penales. No sean cómplices de estos delitos.

No existe obediencia partidaria en un movimiento regional, eso les quieren hacer creer. Existe educación, respeto al patrimonio, honor ante la historia y por sobre todo dignidad de ciudadano arequipeño. Esas virtudes, podrán demostrarlas en el momento de la votación cuando se presente ante Ustedes los proyectos de los planes.

El principio invalorable en la elaboración del PDM y PAT es la participación. Estos documentos que regirán a corto y mediano plazo deben ser elaborados y aprobados por todos los ciudadanos de una provincia. Sin menoscabar la participación de los extranjeros, la participación de cada ciudadano y el aporte de cada institución resulta fundamental y es el componente sine qua non de estos documentos. Sin ello el desarrollo de Arequipa termina siendo una quimera a merced de intereses subrepticios.  

Es cierto que nuestra ciudad ha cambiado mucho y seguirá en ese proceso de transformación, sin embargo esos cambios han distorsionado el concepto de modernidad en la mente de algunas autoridades. La modernidad no es urbanizar, la modernidad no es fierro y cemento; sino qué sería de Italia sin Roma, qué sería de Alemania sin el imperio Habsburgo,  Francia sin Bretaña, Suiza sin cantones.   

Distinguidos señores regidores, el futuro y el pasado de Arequipa, está en sus manos.