Dubitaciones Electorales

Tenemos a los candidatos del año 2010, quienes conocen de los avatares electorales, de la guerra sucia y de los errores cometidos. El hecho de haber quedado en segundo o tercer lugar en las elecciones anteriores les motiva a buscar la victoria en el presente año. Sus declaraciones versan sobre que aún “no tienen definida su postulación”, sin embargo, el plazo se les vence, por lo que ofertan su candidatura a las organizaciones que tiene registro electoral vigente, si es que no están depurando sus planillones de firmas para presentarlos a la ONPE.

Tenemos a los alcaldes distrital. Conocen de la gestión pública, tiene algunos bolsones electorales y consideran que el paso “natural” es o la reelección en su jurisdicción o su postulación a un nivel superior, sea provincial o regional. Algunos optarán por mantener su gueto distrital, los más osados buscarán el nivel superior. Tienen claro que los problemas provinciales y regionales son mucho más complejos, pero el poder que engendra ser alcalde de la ciudad o presidente regional, es mucho más atractivo.

Tenemos al alcalde provincial. Ya conoce éstas dudas y que tendrá varios expedientes listos antes del cierre de la mesa de partes en el Jurado Electoral. Su movimiento lo proclama como candidato natural a la región, pero sabe que es complicado. Ha afirmado en muchas ocasiones que no postularía nuevamente a la Municipalidad Provincial por lo que corre el riesgo de quedarse sin soga ni cabra. O se tendrá que retractar postulando nuevamente a la Alcaldía, o tendrá que superar su miedo al enfrentarse al actual Presidente Regional, si es que opta por la reelección.

Justamente, la duda más grande es la que afronta el Presidente Regional, lo cual linda con lo “moral” según sus propias afirmaciones. Está claro que no existe ningún impedimento “legal” para una tercera reelección por lo que la moral se ajustará a las circunstancias. El desgaste en la gestión es natural, por ello el ir a una reelección lo enfrentará a sus adversarios políticos, que en esta oportunidad vienen recargados.

Las dudas organizacionales también están presentes. Éstas versan sobre si ir o no en alianza y con quién o quiénes. A qué candidato postular, o en antesala a qué candidato “quemar”, dentro del argot electoral. En este campo juegan muchos factores, desde los familiares hasta los fiduciarios. Finalmente todos negociarán y se firmarán pactos que serán presentados al Jurado Electoral, pero los mismos se romperán después de los resultados.

Ante este escenario el que más sufre es el ciudadano, quien ve con incertidumbre el futuro de la ciudad y de la región; y se indigna al conocer de los cálculos políticos y no de propuestas serias para el beneficio de la comunidad.  Tiene dudas y por sobre todo miedos, su confianza en el actor político, ahora candidato, está quebrada, pero sabe que tendrá que elegir y en algunos casos recién se está enterando.

ANGEL MARIA MANRIQUE LINARES