MIRANDO LA DEMOCRACIA

Aunque la fecha ha pasado ciertamente desapercibida (el 15 de setiembre es día de la democracia), las preguntas sobre los alcances, límites, posibilidades que nos brinda la democracia no solo son pertinentes; más bien, en una coyuntura como la actual se van convirtiendo en urgentes. Y es que la reflexión sobre nuestra vida democrática no es un ejercicio meramente académico, sino la posibilidad para detenernos a pensar como construir una sociedad más justa, donde el reconocimiento de derechos pase de ser una formalidad a una situación real y el respeto al ‘otro’, ciudadano como yo, puede convertirse en regla, antes que en excepción. Veamos tres elementos que pueden acercarnos a una reflexión democrática más profunda, menos cargada de lugares comunes y más crítica consigo misma.

Uno de los informes a los que se recurre para observar la democracia en nuestra región en perspectiva comparada es el Latinobarómetro (1). Esta es una publicación anual que recoge opiniones sobre nuestra vida en sociedad en 18 países de América Latina y el papel que desempeña la democracia en ellos. Es interesante notar que entre 1995 y 2013, el país que registró un mayor aumento de apoyo a la democracia es Venezuela, con 16 puntos porcentuales (resultado de la diferencia del porcentaje de apoyo actual 87% y el promedio entre 1995 y 2013 que es 71%). Los autores del informe hacen observaciones importantes sobre la democracia venezolana. Para empezar, afirman que es un fenómeno difícil de entender, debido a las evidencias que demuestran que las instituciones en Venezuela no garantizan todos los derechos de la democracia a la oposición, el dominio del ejecutivo sobre los poderes del Estado, la injerencia sobre los medios de comunicación. Si bien hay elecciones, es una democracia deficiente en muchos aspectos. Sin embargo, y esto es sumamente importante, sus ciudadanos no piensan así, generándose una brecha entre lo que dicen ellos y lo que observa la comunidad internacional. Es interesante resaltar la insistencia con que muchos medios de comunicación, en las últimas semanas, lanzan la pregunta a precandidatos de izquierda (sobre si ¿hay democracia en Venezuela?), en más de un caso, con un claro afán de reconfirmar relaciones estrechas entre la izquierda peruana, en particular del Partido Nacionalista y el Chavismo venezolano. Más allá que esta pregunta, como hemos intentado mostrar en estas líneas, no es tan fácil de responder, es evidente que los medios locales buscaban obtener una respuesta que condene o redima al potencial candidato. Sobre ello volveremos más adelante.

Pero los datos del Latinobarómetro no terminan allí. Y si bien Venezuela, para algunos sectores mediáticos simboliza aquello en lo que no queremos convertirnos, aun cuando desde su ciudadanía se pueda medir un alto apoyo a la democracia, el Perú se ubica en el extremo exactamente opuesto (no estoy exagerando) de apoyo a la democracia entre 1995 y 2013. Es el país que menor crecimiento ha registrado en este periodo de tiempo, aumentando su apoyo en solo 2 puntos porcentuales (diferencia entre el apoyo actual que es 56 % menos el promedio 1995-2013 que es 54 %).  En el caso peruano, si bien la economía ha mejorado en los últimos años, el apoyo a la democracia no lo hace con la misma intensidad.  Veamos un poco más en detalle el caso peruano

En el mes de junio la empresa Datum publicó una encuesta (2) que intenta segmentar ideológicamente a los peruanos según el diagrama de Nolan: liberal, conservador, autoritario, progresista y centro. Si bien, a partir de esta encuesta de Datum, los peruanos nos ubicamos mayoritariamente en el centro (53%) que es una combinación de libertades individuales y demandas al Estado, llamaba la atención el segmento autoritario (39,5 %) quienes insisten en un Estado que rige en casi todas las cuestiones de nuestra vida en sociedad y que anteponen el bien común al individual. No solo ello, entre 2014 y 2015 el porcentaje de autoritarios habría crecido 8 puntos (31,4% en el 2014) en detrimento de los otros segmentos, en especial del centro. ¿Qué perfil tiene el autoritario? Trabajador independiente, electoralmente inclinado a votar por Keiko (aunque el conservador es quien mayoritariamente votaría por ella) a favor de la minería, insistente en que la homosexualidad debe controlarse, en que los ricos deben pagar más impuestos y que el Estado debe reducir la pobreza y la desigualdad.  Si usted está de acuerdo con algunas de estas afirmaciones, probablemente estaría cerca del espectro autoritario.

Finalmente, la reflexión vinculada a la democracia ha estado alimentada en los últimos días por las declaraciones de la congresista Verónika Mendoza, precandidata que competirá en elecciones internas para definir al candidato presidencial representante de la izquierda (o al menos a un sector de ella) agrupada bajo el nombre de Frente Amplio. Ante la pregunta de una periodista sobre si hay o no democracia en Venezuela, la congresista atinó a responder: " [...] Se han hecho cosas interesantes y hay cosas que no están funcionando bien. Entre las cosas interesantes es esta política social extendida, democrática, que ha garantizado que salud y educación lleguen al último rincón de su país, pero tienen serios problemas con el manejo de la economía al haber dependido excesivamente de su petróleo". Como la respuesta no dejó tranquila a la periodista (o no era la que esperaba escuchar) y frente su insistencia, Mendoza finalmente respondió: "El tema de Venezuela no puede ser el centro del debate". (3)

He encontrado tres tipos de reacciones frente a ella, desde el ámbito académico, cada una especialmente interesante y valiosa. La primera es de Carlos Meléndez, quien indica que debió ser más enfática, ya que no deslindar claramente del chavismo la aleja del 87% del electorado peruano que califica al Chavismo como una dictadura. La segunda es de Julio Cotler, quien  calificó la respuesta como ambigua e incluso vincula esta postura con que la tuvo la izquierda peruana frente a Sendero Luminoso (4) (en esa misma línea podemos encontrar a Steven Levitsky (5), quien insiste que la izquierda debe alejarse del chavismo, por razones parecidas a las de Meléndez, pero recuerda además la fragilidad de la democracia peruana y el peligro que representaría el regreso de un gobierno dictatorial, más a tono con la reflexión de Cotler). Finalmente, la postura de Oscar Vidarte, quien resalta el cuidado que debe tener un candidato presidencial al referirse a la política de otro país "[...] Ciertamente puede existir una situación irregular en Venezuela (alteración de la institucionalidad democrática), sin embargo esto no le corresponde decir a un presidente ni a un candidato que busca ser presidente, pues ejerciendo la representación del país debe pensar en los intereses del Perú… además, bajo las mismas consideraciones, habría que repensar nuestra relación con países como China, lo cual sería lamentable para nuestros intereses. Para estos fines existen organizaciones internacionales, quienes deben ser los responsables de tratar este tipo de problemáticas". (6)

Agregó además que: "La realidad venezolana es más complicada, ya que debe entenderse cosas como la llegada al poder del chavismo debido a la ineficiencia y corrupción de los partidos tradicionales (que hoy son parte de la oposición), y la existencia de una parte de la oposición golpista tal y como se demostró el 2002 (con apoyo de los Estados Unidos) o en la actualidad (¿o acaso López o Machado no han buscado estos últimos años la salida de un gobierno producto de una elección que demuestra la voluntad del pueblo?)".

Para concluir, Venezuela si bien no es un referente que pueda ser replicado en nuestra sociedad, es también prudente no solo observar lo que pasa fuera del país, sino ser especialmente cuidadoso y diligente en evaluar nuestra propia democracia, cuya fragilidad no depende exclusivamente de la injerencia externa o de una ideología política en particular, depende también de nuestras prácticas cotidianas y del respeto a los derechos del otro. Si no cambiamos ello, el fantasma del autoritarismo siempre estará rondando, sea disfrazado de militar o de tirano con acento caribeño.

Jorge A. Zegarra López

 

Referencias bibliográficas

  1. Corporación Latinobarómetro. Informe 2013. Disponible en:: http://www.latinobarometro.org/lat.jsp
  2. Pulso Perú. Encuesta de opinión pública a nivel nacional Junio 2015. Segmentación ideológica. Disponible en: http://www.datum.com.pe/pdf/PUL0615.pdf
  3. Apuntes sobre Venezuela y el Perú, a propósito de las declaraciones de Verónika Mendoza. Disponible en: https://redaccion.lamula.pe/2015/08/22/algunos-apuntes-sobre-venezuela-y-el-peru-a-proposito-de-la-entrevista-de-canal-n-a-veronika-mendoza/redaccionmulera/
  4. Julio Cotler pidió a Verónika Mendoza dar una respuesta firme sobre situación de Venezuela. Dispoinible en: http://peru21.pe/politica/julio-cotler-pidio-veronika-mendoza-dar-respuesta-firme-sobre-situacion-venezuela-2225990
  5. Levitsky, Steven (2015) “Los riesgos de las elecciones primarias”. Disponible en: http://larepublica.pe/impresa/opinion/701350-los-riesgos-de-las-elecciones-primarias
  6. Apuntes sobre Venezuela y el Perú, a propósito de las declaraciones de Verónika Mendoza. Ídem.