ENTRE LA VENGANZA Y LA JUSTICIA SOCIAL

Desde hace varias semanas, a través de las redes sociales se ha puesto en debate una campaña en  la que expresamente se anuncia un castigo público a delincuentes que sean atrapados por sustraer pertenencias, o lo que comúnmente, en lenguaje popular llamamos, “choros”.

La iniciativa “chapa a tu choro y déjalo paralitico”, donde con dichas palabras no hay más que interpretar; muestra la intención de una sociedad de expulsar a la delincuencia tomando medidas extremas, cansada de vivir en la inseguridad, dando al delincuente un verdadero castigo. El grupo que agrede al delincuente, cumple en ese instante dos papeles, uno el de las víctimas y luego, el de verdugos, con autoridad de dañar la integridad de la persona permanentemente.

Esta sanción toma forma en el ajusticiamiento público y es la manera violenta de ejercer justicia, no hace falta señalar que a este acto se le califica como venganza colectiva.

La sociedad desea representar aquella frase de la obra teatral de Lope de Vega “El pueblo lo hizo”; y tal vez con esta medida reducir la delincuencia y desterrarla. Por otra parte, el ajusticiamiento es una forma extrema de desfogue social y la respuesta sale clara; amedrentando al delincuente se pretende desterrar la delincuencia.

Cabe preguntarnos si es tarea pública llevar a cabo este tipo de ajusticiamiento, dejando que los impulsos de ira y furia guíen las decisiones.

La intención de maltratar al delincuente, es visto como una forma de sanción para que el individuo ya no vuelva a delinquir; o que por lo menos “se vaya a otra parte a robar”, hace pensar que ello es una especie de norma que debe de realizarse para garantizar la seguridad social de una zona determinada.

Agredir al ladrón y enjuiciarlo debe ser una llamada de atención a las autoridades. Sólo muestra que la sociedad no está satisfecha con lo que se le ofrece para vivir segura y se piensa que el procedimiento legal para sancionar al delincuente, es más lento que su reincidencia.

Si bien el tema de seguridad ciudadana es mantener vigilada y segura en todo momento a la población; es momento de pensar cómo reducir esa cantidad de delincuentes, que en algunos casos se sienten hasta orgullosos de robar.

Las autoridades, frente a este acto de violencia popular se han pronunciado en contra; y mucho más, contra la violencia y ajusticiamiento colectivo. Aunque ésta campaña iniciada en las redes sociales ya ha sido eliminada de manera oficial, las autoridades aún no saben cómo solucionar este sentimiento de impotencia, cólera y remordimiento de la población, ya que el mismo pueblo es testigo de conocer a delincuentes, verlos salir de la comisaría; y peor aún, reconocerlos en las calles, robando.

Finalmente, el tema no escapa del tema político, bien es cierto que la medida se concibe como protesta social, hay personajes con una superficial identificación con el pueblo que pretenden utilizar la necesidad social, como medio para conseguir un puesto dentro del Estado.

Walter Benito C.