PODER REGIONAL: ELECCIONES 2016

Ya sea por su paso en algún gobierno regional o municipalidad, o porque fue un representante regional ante el Congreso, las planchas presidenciales están siendo integradas por “provincianos”.

Sin embargo, el contar con algún actor político que surgió en un espacio local o regional no necesariamente implica que el partido haya realizado “política” en dichos espacios. Y es que la lectura de clasificar los sufragios locales/regionales como simples elecciones del buen vecino y que se encuentran al margen de las elecciones nacionales, sigue vigente en la mayoría de políticos capitalinos. Esta lectura básica y de subestimación a las regiones, puede pasar factura en estos momentos de campaña. Recordemos algunos datos.

Los colectivos departamentales durante el periodo 2000 y 2001, permitieron la asunción de Alejandro Toledo, quien tuvo como respuesta el inicio del proceso de descentralización. El APRA (sin alianza y solo con la estrella) obtuvo 12 de los gobiernos regionales en las elecciones del 2003 y ello coadyuvo a que Alan García llegara a la presidencia en el año 2007. El Partido Nacionalista consolidó alianzas con varios movimientos regionales para las elecciones de los años 2006 y  2010 y permitió a Ollanta Humala llegar a una segunda vuelta (2007) y posteriormente a Palacio (2011).

De las 4 agrupaciones que hoy lideran las encuestas, tanto el fujimorismo como Alianza Para el Progreso (APP) participaron con candidatos propios en las elecciones del 2014 y lograron 3 gobiernos regionales cada uno. El participar en la elección regional/local, significó para dichas agrupaciones tener por lo menos un mínimo de organización, locales del partido, colectivo de voluntarios, y por sobretodo entrenarse en las estrategias de campaña.

El APRA, el PPC y PPK optaron por no participar directamente o únicamente en algunas ciudades. Ya conocemos de los resultados del PPC en Lima y del APRA en Trujillo. En ese misma línea, los bastiones nacionalista que se gestaron desde “el Ollanta de polo rojo” en las elecciones del 2006, quedaron a merced de los movimientos regionales en el año 2014 y hoy corren el riesgo de perder el registro electoral.

Mauricio Zavaleta (IEP: 2014) identifica que las coaliciones de independientes permiten suplantar la ausencia de partidos políticos nacionales en los ámbitos subnacionales; sin embargo en las últimas elecciones del 2014 se ha advertido mayor presencia principalmente de dos partidos: Fujimorismo y APP; y para estas elecciones, varios movimientos regionales están negociando escaños congresales. En ese sentido, la existencia de los movimientos regionales (surgidos, en la mayoría de los casos, de coaliciones) no sería tan efímera por encontrar un incentivo en las elecciones nacionales. Incluso, pudieran generar ventajas para los partidos nacionales: recordemos que en la segunda vuelta del año 2010 el voto mayoritario de las regiones benefició a Humala.

Lo cierto es que el debate y las propuestas para estas elecciones siguen concentrándose en Lima, principalmente por la presión de los medios. Sin embargo, el no tener una mejor lectura sobre el nuevo poder regional puede terminar de hundir a los partidos tradicionales o ver surgir nuevos actores políticos.

ANGEL MARIA MANRIQUE LINARES